La poda ayuda a promover un nuevo crecimiento, elimina las partes muertas o enfermas y ayuda a dar a la planta la forma y el tamaño deseados.
El mejor momento para podar es durante la temporada de crecimiento, normalmente en primavera o verano, cuando la planta está creciendo activamente.
Necesitarás unas tijeras de podar afiladas y limpias, y posiblemente unos guantes para protegerte las manos.
Busca ramas que parezcan muertas, enfermas o dañadas, o que estén creciendo en una dirección no deseada o interfiriendo con otras ramas.
Puedes eliminar con seguridad hasta un tercio del follaje de la planta cada vez sin dañarla.
Es mejor evitar la poda durante la temporada de reposo vegetativo, ya que puede estresar a la planta y ralentizar su crecimiento.
Haz cortes limpios cerca del tallo o rama principal, y evita cortar en el tronco o las ramas principales.
Sí, muchas plantas de interior pueden propagarse a partir de esquejes de tallo tomados durante la poda.
Depende de la especie vegetal y de sus hábitos de crecimiento, pero en general basta con podar una o dos veces al año.
Riega bien la planta y dale tiempo para que se recupere antes de abonarla, ya que la poda puede estresarla y ralentizar temporalmente su crecimiento.