La propagación es el proceso de cultivar nuevas plantas a partir de una planta madre mediante esquejes, acodos o división de la planta.
Propagar una planta de interior te permite crear nuevas plantas de forma gratuita.
También ayuda a rejuvenecer las plantas más viejas que se han vuelto mustias o han crecido demasiado.
El mejor momento para propagar plantas de interior es durante la primavera o el verano, cuando las plantas están creciendo activamente.
Los tres métodos principales de propagación son los esquejes de tallo, los esquejes de hoja y la división.
La propagación por esqueje consiste en cortar un trozo de tallo de la planta madre y enraizarlo en tierra o agua.
La propagación por esqueje de hoja consiste en tomar una hoja de la planta madre y enraizarla en tierra o agua.
La propagación por división consiste en dividir una planta madre grande en secciones más pequeñas y replantarlas en recipientes separados.
Para propagar una planta de interior, necesitarás un cuchillo afilado o unas tijeras, hormona de enraizamiento (opcional), tierra o agua y una maceta limpia.
El tiempo que se tarda en propagar una planta de interior varía según el método utilizado y el tipo de planta.
En general, puede llevar de unas semanas a varios meses.
Después de propagar tu planta de interior, asegúrate de mantener el esqueje o la nueva planta en un ambiente cálido y húmedo con mucha luz.
Riégala con regularidad, pero evita regarla en exceso, y espera a abonarla hasta que esté bien establecida.