Los 10 principales errores en el cuidado de las plantas que debes evitar
Descubre los 10 errores más comunes en el cuidado de las plantas y aprende a mantener próspero tu jardín de interior con esta sencilla guía. Perfecta para los principiantes que buscan consejos amistosos y fáciles de entender para cuidar sus plantas con eficacia.

¿Así que acabas de iniciar tu andadura en el cuidado de las plantas y estás preparado para ocuparte de todo tipo de plantas de interior? ¡Estupendo! Antes de empezar, es una buena idea conocer algunos de los errores más comunes que cometen los propietarios de plantas y que pueden perjudicarlas. Cuando conozcas estos errores, sabrás exactamente lo que no debes hacer y, con un poco de suerte, ¡tendrás éxito en tu viaje por el cuidado de las plantas!
En esta guía veremos los 10 errores más comunes en el cuidado de las plantas y qué hacer si has cometido uno de ellos accidentalmente. Estos son los errores comunes que analizaremos:
Sigue conmigo mientras te cuento los errores más comunes que he cometido y los que he visto que cometen otros propietarios de plantas al cuidarlas.
Error 1: Regar en exceso

Cuidar de tus plantas puede parecer sencillo. Las riegas y crecen. Pero es muy fácil darles demasiado. Y cuando se trata de agua, el exceso es un gran problema. La mayoría de las plantas de interior son muy sensibles al riego excesivo.
No morirán si la riegas en exceso una vez, pero cuando lo hagas demasiadas veces, empezará a mostrar signos de un problema. El riego excesivo puede asfixiar las raíces de la planta al cortarles el oxígeno.
Para evitarlo, céntrate en observar tus plantas. ¿Se caen las hojas de forma persistente? ¿Está la tierra constantemente empapada? Son signos de que podrían estar ahogándose, aunque muy lentamente. La clave no es ceñirse a una rutina de riego estricta, sino regarlas cuando lo necesiten.
La mayoría de las plantas prefieren que se sequen los 2 ó 3 cm superiores de tierra antes de volver a regarlas. Antes de regar tu planta, comprueba si la parte superior de la tierra está seca. Si no es así, espera unos días antes de volver a regar. También puedes utilizar un medidor de humedad para determinar cuándo necesita agua tu planta.
Error 2: Sumergirse en el agua

Cuando se trata de regar las plantas, hay una delgada línea entre demasiado y demasiado poco. Regar demasiado tus plantas puede ser tan malo como dejarlas sedientas.
Para evitar que tus plantas se sumerjan, acostúmbrate a comprobar regularmente la humedad del suelo. ¿Están secas al tacto las capas superiores? Considera el riego de tu planta. Algunas plantas agradecerán un riego más frecuente, otras menos. Investiga las necesidades específicas de tus plantas concretas para asegurarte de que reciben la cantidad de agua que necesitan para ser felices.
Sin embargo, ten cuidado de no compensar en exceso la falta de agua regando en exceso. Encontrar el equilibrio adecuado es la clave.
Error 3: Falta de Luz
La luz solar es, después del riego, lo más importante para mantener sanas tus plantas. Sin ella, no pueden fabricar el alimento (mediante fotosíntesis) que necesitan para sobrevivir, y mucho menos prosperar. Sin embargo, el error más común es creer que cualquier rincón servirá, simplemente porque es lo único que tienes.
Coloca tus plantas cerca de ventanas donde reciban mucha luz indirecta brillante para su especie. La luz de espectro completo es ideal, pero las plantas pueden adaptarse a distintos niveles de luz. Si las ves estirarse hacia el lugar soleado más cercano o si sus hojas empiezan a amarillear, es señal de que necesitan más luz. Por suerte, la solución es tan sencilla como trasladarlas a un lugar más luminoso.
Si no tienes suficiente luz natural en tu casa, también puedes utilizar lámparas de cultivo para que tu planta reciba suficiente luz solar.
Error 4: Maceta inadecuada

Una maceta inadecuada puede ser un lugar difícil para que tu planta prospere, una situación que queremos evitar a toda costa. Una maceta demasiado pequeña restringe el crecimiento de la raíz y obliga a la planta a entrar en un ciclo de estrés y progreso atrofiado. Por otra parte, una maceta demasiado grande puede provocar problemas de riego excesivo, ya que la tierra tarda demasiado en secarse. Esto podría provocar la pudrición de las raíces u otras infecciones fúngicas.
Elige una maceta que deje un espacio de 2,5 cm alrededor del cepellón y que tenga un orificio de drenaje para eliminar el exceso de agua de la maceta.
A medida que tu planta crece con el tiempo, también deben hacerlo sus macetas. El trasplante no sólo es estupendo para dar más espacio a tu planta, también es un buen momento para refrescar la tierra y comprobar la salud de las raíces. Por suerte, no es necesario trasplantar con demasiada frecuencia. Normalmente, una vez cada 1-2 años es suficiente.
Cuando trasplantes tu planta, asegúrate de que la nueva maceta sea sólo 1-2 tamaños mayor que la maceta actual. Así tu planta tendrá espacio para crecer, pero no correrá el riesgo de regarse en exceso.
Error 5: No podar

Podar no es sólo dar buen aspecto a tu planta. Se trata de mejorar la salud de tu planta y darle un impulso para que crezcan nuevas hojas.
Cuando se produce un nuevo crecimiento, las hojas viejas que reciben poca luz pueden convertirse en una carga, restando energía a la planta. Tu planta empezará a dejar caer estas hojas de forma natural, así que no te asustes cuando esto ocurra. Se trata de un ciclo vital normal de tu planta. Junto con estas hojas más viejas, puedes quitar las hojas amarillas o marrones, para mejorar la circulación del aire y redirigir los nutrientes hacia donde más se necesitan.
La poda también evita el hacinamiento, que puede provocar plagas y enfermedades. Utiliza tijeras o cizallas afiladas y limpias para hacer cortes precisos, y poda siempre en un ángulo de 45 grados para favorecer una rápida cicatrización.
Error 6: Olvidarse de abonar
Las plantas, como todos los seres vivos, necesitan una dieta equilibrada para mantenerse sanas a largo plazo. Olvidarse de abonar puede provocar un crecimiento atrofiado y hojas amarillentas. Sin embargo, no todas las plantas necesitan ser abonadas con la misma frecuencia que otras. Así que, antes de ir por ahí y abonar todas tus plantas, asegúrate de investigar un poco sobre la frecuencia con que hay que abonarlas y si necesitan una mezcla específica de nutrientes (NPK).
Abona siempre durante la temporada de crecimiento, generalmente de primavera a principios de otoño. El abono no es una solución única, así que asegúrate de seguir las instrucciones de la etiqueta y recuerda que la clave está en la moderación. Abonar en exceso puede ser tan perjudicial como no hacerlo en absoluto.
Cuando abonas tu planta con demasiada frecuencia, puede producirse una acumulación de sales en el suelo, lo que puede hacer que las raíces se quemen. Asegúrate de lavar tus plantas con regularidad regando profundamente hasta que el agua salga por el fondo de la maceta. Esto ayudará a evitar la acumulación de sales y a mantener tu planta sana y feliz.
Error 7: Mala gestión de la humedad

Los niveles adecuados de humedad pueden ser el secreto para mantener el aspecto saludable de tus plantas. Las casas, sobre todo las que tienen aire acondicionado o calefacción central, a menudo hacen que el aire sea más seco de lo que les gustaría a tus plantas tropicales.
La humedad es especialmente importante durante los meses de invierno, cuando el aire interior está más seco. Tu calefacción central estará encendida la mayor parte del día, secando el aire de tu casa.
La nebulización diaria puede ayudar, al igual que agrupar las plantas o colocar una bandeja con agua cerca de ellas. Para las plantas amantes de la humedad, como los helechos, los cuartos de baño y las cocinas pueden ser un lugar ideal, ya que son naturalmente más húmedos que otros lugares de tu casa.
Especialmente los propietarios principiantes de plantas suelen pasar por alto la humedad interior, lo que puede provocar que las puntas y los bordes de las hojas se pongan marrones. Es muy fácil confundir una habitación demasiado seca con una planta que debe regarse más a menudo. Así que ten cuidado con el riego y asegúrate de comprobar si la tierra está seca para descartar que se trate de un problema de riego.
Error 8: Utilizar una mezcla de tierra incorrecta

La tierra parece una de las partes más fáciles del cuidado de las plantas. Consigue una bolsa, añádela a una maceta, añade tu planta y ¡listo! Por desgracia, no es tan sencillo. Al igual que cada especie de planta tiene sus preferencias en cuanto a luz y agua, la tierra en la que crecen influye mucho en su rendimiento. Un cactus, por ejemplo, moriría rápidamente en la misma tierra con mucha turba en la que prosperaría una azalea.
Investiga y selecciona una mezcla de tierra para el tipo de plantas que te gustaría cultivar. Esto puede incluir mezclas especializadas para suculentas, orquídeas o tu típica planta de interior. La tierra adecuada mejorará el drenaje y la aireación, y retendrá tanta humedad como necesite la planta para mantenerse sana.
Si tienes una planta a la que le gusta la tierra seca, puedes mezclar cosas como perlita y arena gruesa. Si tienes una planta amante de la humedad, considera la posibilidad de añadir musgo esfagno o vermiculita. Estas mezclas ayudarán a retener tanta agua o a drenarla tanto como le guste a tu planta, para que no se riegue en exceso ni en defecto.
Error 9: Ignorar las plagas
Las plagas tienen un enorme impacto en la salud de tu planta. Se comerán las hojas y los tallos de tu planta hasta que ésta tenga un aspecto terrible y esté en mal estado. Las plagas comunes de las plantas de interior, como los pulgones, la araña roja y la mosca blanca, pueden causar rápidamente una infestación y destruir una planta sana.
Lo mejor que puedes hacer para evitarlo es inspeccionar regularmente tu planta. Busca insectos bajo las hojas y ocúpate de ellos si los encuentras. Algunas formas estupendas de tratar las plagas son limpiar las hojas con un paño húmedo o incluso duchar la planta con jabón insecticida. Si actúas con rapidez, podrás eliminar la plaga muy fácilmente.
Si detectas alguna plaga durante una inspección, asegúrate de aislar inmediatamente esa planta del resto de tu colección para evitar que se propague a otras plantas.
Error 10: Ignorar la higiene de las plantas

Y por último, pero no menos importante, ignorar la higiene de las plantas. Igual que limpias y desempolvas tu casa, a las plantas también les viene bien una limpieza de vez en cuando. El polvo en las hojas de tu planta puede impedir que la luz llegue a la superficie de la hoja, y una capa de polvo en la tierra húmeda es una invitación para todo tipo de enfermedades.
Puedes ayudar a tu planta limpiando suavemente sus hojas con agua, un paño húmedo y jabón suave de vez en cuando, para asegurarte de que la hoja se mantiene limpia y lista para la luz solar. Esto no sólo mantiene alejadas las plagas, sino que también hace que tu planta tenga un aspecto brillante y sano.
Una ventaja añadida de utilizar un jabón suave es que con él puedes matar varias plagas al mismo tiempo que limpias tu planta.
Conclusión
El cuidado de las plantas puede parecer difícil al principio, pero ésta es la pura verdad: se trata de comprender sus necesidades. Recuerda que todo el mundo comete errores, sobre todo cuando está empezando. Pero aprendiendo y adaptándose, cualquiera puede convertirse en un padre de plantas seguro de sí mismo.
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