Si tu monstera está deshidratada, sus hojas estarán caídas y marchitas.
La tierra alrededor de la planta también estará seca al tacto.
Puedes comprobar el nivel de humedad de la tierra introduciendo el dedo unos dos centímetros en ella.
Si está seca, la monstera necesita agua.
Una monstera mal regada tendrá las hojas secas y crujientes, y los bordes pueden ser amarillos o marrones.
La tierra alrededor de la planta estará seca y polvorienta.
El riego insuficiente puede causar daños a largo plazo a tu monstera, por lo que es importante regarla con regularidad.
La frecuencia de riego de tu monstera depende de varios factores, como el tamaño de la maceta, la cantidad de luz que recibe y el nivel de humedad de tu casa.
Como norma general, debes regar tu monstera una vez a la semana durante la temporada de crecimiento, y una vez cada dos semanas durante la temporada de reposo vegetativo.
Una monstera regada en exceso tendrá las hojas amarillas, blandas y pastosas al tacto.
La tierra alrededor de la planta estará encharcada y puede oler mal.
El riego excesivo puede provocar la pudrición de las raíces, que puede ser mortal para tu monstera si no se trata.
Para arreglar una monstera regada en exceso, tienes que sacarla de la maceta e inspeccionar las raíces.
Si las raíces son marrones y blandas, tienes que recortarlas hasta que queden tejidos sanos.
Trasplanta la planta en tierra fresca que drene bien y riégala con moderación hasta que se recupere.
El riego de fondo puede ser beneficioso para la monstera porque permite que la planta absorba el agua de abajo arriba, lo que puede evitar el riego excesivo.
Para regar la monstera desde abajo, llena una bandeja con agua y coloca la maceta en la bandeja.
Deja que la planta absorba el agua durante unos 30 minutos y luego sácala de la bandeja.